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Admisión 2027 abierta Agenda una visita

COMUNIDAD

Una comunidad que acompaña.

Familias comprometidas con la educación, el buen trato y la construcción de un entorno seguro y respetuoso para todos.

Las familias no son espectadoras del proyecto. Son parte de él.

En Cumbres, la relación con las familias es cercana y directa. Conversamos, escuchamos, compartimos avances y abordamos a tiempo aquello que necesita atención.

Esa cercanía también implica trabajar en equipo. Creemos en una alianza entre familia y escuela, basada en el buen trato, la confianza y la coherencia para acompañar mejor a cada niño

La vida en Cumbres

Niña pintando en el caballete
Niña pintando en el caballete
Niño rompiendo un huevo para cocinar
Niño rompiendo un huevo para cocinar
Cuatro niños sonriendo juntos en el huerto
Cuatro niños sonriendo juntos en el huerto
Niños abrazados al aire libre
Niños abrazados al aire libre
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Lo que esperamos de nuestras familias

Buen trato

El mismo estándar para los adultos que para los niños.

Participación

Presencia en las instancias de Cumbres y en el proceso de su hijo.

Comunicación directa

Plantear las dudas donde corresponde y a tiempo.

Confianza en el proceso

Acompañar sin apurar los tiempos de cada niño.

Lo que dicen nuestras familias

Cumbres ha sido una experiencia muy hermosa y significativa para Amaro y para mí como mamá. Es un lugar con profesionales que me entregan toda la seguridad y confianza, ya que lo veo ir cada mañana feliz a Cumbres con ganas de jugar y aprender. Cuando recién llegamos lloraba mucho en las mañanas y a la semana siguiente ya me decía “Chao mamá”, ¡no necesito más pruebas que eso! Además ha crecido muchísimo, especialmente en el ámbito social, a sus tres años ya tiene amigos y amigas y se expresa con mucha seguridad y confianza. Como mamá, valoro profundamente todo lo que ha aprendido y lo feliz que se siente siendo parte de esta comunidad.

Javiera Barra

El ingreso a Cumbres para nuestra hija fue maravilloso. Ella es de Educación Inicial y veníamos de un establecimiento tradicional, donde era una más y no se fijaban en las necesidades de cada niño, sino en que el grupo funcionara.

Comenzar en Cumbres fue un cambio completo, tanto para ella como para nosotros. Pasó de decir “no quiero ir a clases” a levantarse feliz para ir, amar a cada una de sus profesoras, disfrutar de los juegos, los animales y de cada experiencia.

Son experiencias de vida que nunca se olvidan. Es un lugar donde, los niños aprenden sin dejar de ser niños, y creo que ese es el mayor valor de Cumbres.

Phamela Merino

¿Quieres formar parte?

Conversemos sobre la experiencia educativa que buscas para tu hijo.

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